Eliges la función. El empleado propone un plan de trabajo, usa solo las conexiones que autorizas y ejecuta rutinas con historial propio. No es otro chat para operar: es trabajo que sigues desde el panel.
La operación crece, pero las tareas vuelven a tu mesa: revisar, recordar, cobrar, organizar y responder.
Contratas software, pero sigues siendo quien debe abrir, recordar, completar y revisar todo.
La automatización sin dueño falla en silencio. Cuando algo cambia, nadie lo nota hasta que el atraso se vuelve un problema.
Un chatbot responde preguntas. Lo que falta es alguien con función, plan, memoria y responsabilidad por entregar.
Cada empleado nace con función, plan de trabajo, memoria, conexiones propias y rutinas verificables.
Empieza con una función lista o describe el profesional que tu empresa necesita.
El empleado propone responsabilidades, entregas y frecuencia. Tú revisas antes de comenzar.
Cada empleado accede solo a los sistemas necesarios y solo después de tu autorización.
Conversa, delega y ve rutinas, entregas, pendientes e historial en el mismo panel.
Las funciones listas aceleran la contratación. Si necesitas otra, describe el cargo y revisa el plan propuesto.
Organiza conciliaciones, vencimientos, cobranzas e informes. Cada rutina queda registrada para revisión.
Sigue onboarding, documentos, políticas internas y rutinas del equipo sin perder plazos.
Convierte el plan editorial en temas, calendario, textos y seguimiento de publicaciones.
Organiza solicitudes, sigue respuestas y mantiene cada conversación ligada al historial correcto.
El plan convierte la función en entregas y rutinas verificables. Ves qué terminó, qué está en curso y qué necesita tu decisión.
Cada empleado mantiene su historial y conexiones. Delegar no significa perder el control.
Las responsabilidades y la frecuencia comienzan solo después de tu revisión.
Cada ejecución aparece con estado, horario y resultado.
El contexto queda con el empleado correcto, sin mezclar funciones ni conversaciones.
Autorizas cada conexión y puedes desconectarla cuando quieras.
El empleado trabaja dentro de límites visibles: plan aprobado, ejecución registrada y acceso autorizado.
Plan antes de ejecutar. Sabes qué hará el empleado antes de empezar.
Historial por empleado. Conversaciones, rutinas y entregas permanecen en el contexto correcto.
Conexiones reversibles. Cada acceso depende de tu autorización y puede retirarse.
La autonomía crece con la confianza: tú decides qué conectar, delegar y revisar.
Precio progresivo por empleado, con 300 rutinas mensuales incluidas en cada contratación.
Un empleado completo, con función, memoria, plan de trabajo, conexiones propias y hasta 300 rutinas por mes.
Armar mi equipo →Empieza con un empleado. Aprueba el plan, conecta solo lo necesario y sigue el trabajo en el panel.